Sunday, February 07, 2010

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Saturday, January 23, 2010

Dia completito

Ayer día... *arrastra el dedito hasta el reloj*... 22 de Enero, fue uno de esos días que podría denominar como "completo"; de esos en los que llegas a casa y una voz en off te dice "gracias por participar, ¡aquí tienes el juego del programa!"

A las 10, llegué a la facultad dispuesta a ir a mi segunda clase del día, Historia de la lengua. Incluso llegué a subir hasta la cuarta y última planta y me situé frente a la puerta. Entonces, por compañerismo, le mandé un mensaje a Belén para preguntarle si venía. Me contestó que estaba entrando por la puerta y que ni no prefería desayunar. Y por compañerismo, insisto, me fui con ella a la cafetería a desayunar otra vez. Además, como dice Buffy, "el desayuno es la comida más importante del día; deberíamos desayunar tres veces al día"

Le dije que tenía que ir al edificio D... o E... a buscar el casillero de un profesor. Salimos por la cafetería, sin pensarlo mucho, está claro. Empezamos a caminar por el barro de los jardines, pues Belén decía que podríamos seguir avanzando por la parte dura. Entonces, la parte dura se acabó y de pronto estábamos pegadas al suelo. Seguimos a una chica que venía detrás de nosotras y atravesó los jardines por dentro para llegar a la plataforma de cemento que rodea el edificio. Belén empezó a limpiarse el barro de las zapatillas sobre... barro, por lo que le aconsé que probara con la hierba o el cemento.

Cuando nos disponíamos a subir las escaleras de piedra hacia la civilización, apareció un señor que nos preguntó por la facultad de Geografía. Yo le empecé a señalar mientras subía las escaleras y, como no podía ser de otra forma, me hostié. Estaba a cuatro patas sobre las escaleras y sentí cómo el señor me levantaba como si fuera un gatete. Me privó de mi tiempo de reacción, por lo que seguí con las indicaciones mientras él me preguntaba si estaba bien.

Al volver desde el edificio D/E, reparé en que todavía tenía barro en las botas. Entonces vi unos pequeños matojos de hierbas aromáticas y empecé a pisarlos para limpiarlas.
A: Mira, estos arbustos vienen genial para limpiarse y encima, como son seres sin vida, no sufren
B: ¿Cómo que no tienen vida? ¡Son seres vivos! *pisa uno para limpiarse*
A: Sí, pero son como un cactus, que aguantan más... Creo.
Acto seguido, Belén, que estaba obsesionada con que su pelo olía a cafetería, se frotó la planta por el pelo y el abrigo, consiguiendo el efecto deseado de oler a ambientador de coche.

De camino a casa, en el metro, había sentada al mi lado una mujer que iba leyendo un libro. De pronto pasó un chico por delante de ella para sentarse enfrente y sin querer le tiró el libro. Mientras le pedía perdón, miré al suelo y vi uno de los libros más rotos que jamás he visto: estaba boca abajo, con las hojitas dobladas y la portada arrancada y a dos palmos de separación de donde se encontraba el resto del libro. Lo recogió sumida en el dolor. Ante esa imagen, me dio un ataque de risa similar al que tuve frente a Raúl Cimas, solo que aquí era mucho más incómodo, pues tenía que disimular para que la gente no pensara que estaba loca.

El problema es que cuando me había calmado, la mujer sacó una agenda electrónica y no sé por qué me imaginé el aspecto que tendría esa agenda de haber sido lo que tenía en las manos cuando pasó el chico. Otra vez una risa incontrolable. Y claro, a todo esto, el autor del crimen, que se había sentado justo enfrente de mi y al principio se reía, ya empezaba a mirarme poco mal.

Llegué por fin a casa, deseando quitarme las medias para ver mi pierna derecha medio amputada por la caída. El caso es que la derecha estaba perfectamente bien, pero la izquierda tiene colorines.

Por la tarde, fuimos a la Galileo a por entradas, y nos encontramos a Gon justo en la puerta. De ahí volvimos a casa y por la noche fuimos Carmensita y yo a ver un espectáculo de flamenco con la familia de Sally en el Florida Park. Esperábamos a Anabel y al llamarla Sally, resultó que el sms que precisamente yo le mandé para quedar, había quedado por ahí atrapado en otra dimensión. Yo no podía más con mi vida, y ese era el momento en el que esperaba mi premio de consolación. Sin embargo, el espectáculo estuvo muy bien y todos eran tan adorables... Al menos no acabó tan mal el día.

A. :)

Tuesday, January 12, 2010

Pues paso

Año nuevo; vida nueva. Y esta vez se está cumpliendo. Me siento "renovada" en varios sentidos. Por un lado, me reafirmo al decir que todo cae por su propio peso, pero ya no me quedaré esperando que eso ocurra; no me van las venganzas por cómicas o paradójicas que estas puedan ser. Por otro, veréis que he vuelto a ser lo que era. Cada vez tengo menos paciencia con la gente. Si estoy cómoda con ellos, perfecto; si no es así, pues no pienso mostrarme amable. Por ejemplo, cuando pongo un estado en facebook mostrando hostilidad, los comentarios de coña me repatean, y no creo que sea difícil deducir eso.

Otra cosa en la que he reparado ultimamente es la gente que jamás se equivoca. Me encantan. Es toda una suerte no tener que pedir perdón jamás por ser la perfección personificada. Aunque casi todo el mundo tiene esa suerte, lo que me hace pensar que sólo yo cometo errores y, como consecuencia, rectifico y asumo culpas.

Este año, el foro de Ángel cumplirá 3 años. Le debo mucho... toda la gente que me ha hecho conocer. Es una enorme suerte tener cerca a muchas de esas personas, y eso que algunas vienen desde muy lejos. También hay gente por ahí dispersa que me encantaría unir a ese grupo, pues no se han olvidado de mi ni yo de ellos. Digo esto porque hay quien me decía que esas muestras de aprecio no eran altruístas, sino interesadas por el contrario, y bueno... está claro que de todo puedes encontrar, pero no echo de menos a nadie. Ese grupito siempre, SIEMPRE está ahí para lo bueno y para lo malo. Por su parte, todo lo que recibo son alegrías. Pero a lo que iba, entré en el foro para recordar los viejos tiempos, pero se ve que desde que la gente tiene Facebook, eso no es lo que era.

Por último, decir que me repatea el hecho de que a pesar de tener los exámenes a la vuelta de la esquina, me interese por mis amigos, por quedar, y prefieran ignorarme para salir con otra gente. Curiosamente son los mismos que en algún momento me han echado en cara que no tenía tiempo para ellos. Por no hablar de los que esperan a que otros propongan los planes... Lo que me recuerda también a los desagradecidos que piensan que eres lo peor mientras que tú estás convenciendo a sus "amigos" de que no pasen de su culo (consiguiendo NADA a cambio, todo sea dicho) Pero eso es otra historia... que me hace mucha gracia.

Rebeca, ¿en 2010 iremos a por el título? A ver a Toñi.

Se despide por hoy,

A.

Friday, January 08, 2010

Fan de los Brady Bunch intro remakes



La madre va de meta anfetamina líquida sí o sí

Sunday, December 27, 2009

Recuerdos de mi 2009

Recuerdos del 2009 tras la lectura de todas las entradas de este año (que no son muchas)


ENERO

-Esperar en un centro comercial dos putas horas, es más agradable que esperar 15 minutos en la calle pasando frío.

-Pensaba que mi vida era perfecta

-Me encantó el concierto de Mancha Brass

-Diego es la mierda porque me dejaba siempre tirada en Alemán. No sé ni por qué le hablo ;)

-El día 28 dije que estaba contenta porque mi amigo Vicent de Valencia se había puesto en contacto conmigo después de mucho tiempo y que retomaríamos el contacto. Bueno pues no he vuelto a saber de él desde ese día xD



FEBRERO

-Tengo muy buenos recuerdos del primer cuatrimestre de segundo de carrera

-Lo que mal empieza... peor acaba. No se puede echar tierra encima de los problemas



MARZO

-Los verdaderos amigos siempre te sorprenden para bien

-Nace Alba

-Mis padres pasaban de mi tanto como ahora

-Tuve amigos que fueron guapos pero luego ya no

-No mereció la pena



ABRIL

-Hay que dedicarle tiempo y cariño SÓLO a las personas que hacen lo mismo por ti, sin esperar que la gente cambie

MAYO

-¿Te pensabas que era gilipollas? PUES NO LO SOY, PUTA

JUNIO

-Falta de motivación en el terreno académico

-Presentaciones de las que me arrepiento

-Pierdo a James para siempre

JULIO

-Great expectations

AGOSTO

-Febrero

SEPTIEMBRE

-Estudiar con Sally y con Elena

-Fliparlo con la libertad creativa de la gente

-Energías y optimismo renovados para el nuevo curso

OCTUBRE

-Nuevas grandes amistades y reencuentros

-Cristina. Inyección de optimismo

NOVIEMBRE

-La vida puede ser maravillosa si le prestas atención a la gente maravillosa que te rodea

DICIEMBRE

-Todo cae por su propio peso

-Cuando el río suena... patada en los cojones a tiempo

-Bajona de fin de año

-Repaso al 2009: aciertos y errores


POR FAVOR LEED TAMBIÉN LA ENTRADA ANTERIOR Y OPINAD. GRACIAS

Actualidad

Fuente: Blog de Javier Marías / El País semanal (20 Diciembre)

Una de las actitudes que parece haber pasado a mejor vida en el mundo occidental, y desde luego en nuestro país, es la que engloba una serie de antiguas virtudes que, por lo visto, ya nadie considera tales. Llámenlas sobriedad, discreción, elegancia, austeridad, aversión a la histeria, al exceso y al pataleo, deseo de no importunar y de no crear más complicaciones de las existentes, de no dar la lata ni entorpecer las tareas de los demás. Llámenlas aguante, entereza, capacidad de encaje ante los reveses y los contratiempos, ganas de no desorbitar las cosas ni sacarlas de quicio, y por supuesto asunción de la propia responsabilidad. Todo eso, que era fundamental para la convivencia y para que cada cual realizara su trabajo con cierta eficacia y sin presiones inmerecidas, ha desaparecido de la faz de nuestras tierras. España, me temo, es el país que en mayor medida lo ha desterrado, de cuantos conozco, y sus ciudadanos se han convertido en los más exigentes, quejicas y despóticos, unos individuos (ya sé, hay excepciones) que creen tener derecho a todo y ningún deber; que, cuando cometen imprudencias a las que nadie los obliga, claman contra el Gobierno de turno si éste no se apresura a sacarles las castañas del fuego, espoleados por una caterva de periodistas, eminentemente televisivos, a los que nada gusta tanto como despotricar y exigir responsabilidades a quienes no las tienen.

No sé. Toda desgracia es lamentable, sentimos compasión por quienes las padecen, se las hayan buscado o no (ejem), y deseamos que logren salir de ellas. Pero, la verdad, yo no entiendo por qué el Estado -es decir, “los demás”- tiene o tenemos la culpa de que unos turistas naufraguen en aguas egipcias y no todos logren salvarse. Tampoco que sólo “los demás” la tengamos de que un atunero que faenaba fuera de la zona protegida haya sido capturado por piratas y sus tripulantes retenidos durante mes y medio. Ni que las familias de esos pescadores -que trabajan en el sector privado- se pongan de inmediato a “exigir” y “reclamar” cosas, algunas tan caprichosas como “una sala VIP” en el aeropuerto de Bilbao. Probablemente se la habrían brindado de todas formas para el encuentro con los secuestrados, pero, ¿de qué mentalidad proviene la idea de la “reclamación”? No hablemos de las nevadas de cada invierno: se anuncian, se desaconseja a los conductores que se echen a las carreteras. Éstos no hacen ni caso, luego se quedan atrapados durante horas, y quienes se la cargan son los meteorólogos, Protección Civil y el Gobierno, más o menos por no haber impedido la caída de copos desde el cielo. Si hay una riada y se inunda un pueblo, en seguida se ve a ciudadanos coléricos, azuzados por las televisiones, exclamando: “¿Dónde están las autoridades? Nos hemos quedado sin luz ni teléfono, y las tuberías están atascadas. ¿Cómo es posible que no se remedie todo al instante?” Pocos parecen capaces de razonar y decirse: “Hombre, con la tromba es normal que todo se haya ido al carajo. A ver si escampa y lo arreglan cuando puedan, buenamente”.

Asimismo ha desaparecido, o menguado, el sentimiento de gratitud. Si yo perteneciera a alguno de los cuerpos que echan una mano a la gente en apuros (si fuera bombero, policía, militar o reparador de desperfectos), estaría desesperado al comprobar que casi nadie da las gracias por las duras tareas o rescates que llevan a cabo, sino que lo normal es que los afectados se solivianten porque uno no ha actuado con la suficiente rapidez o -lo que es más cómico y más trágico- no ha adivinado que se iba a producir un incendio, una inundación, un atraco, un secuestro, un atentado, y no los ha impedido. Y qué decir de los médicos y las enfermeras. Suelen ser personas admirables, que hacen lo indecible por salvar vidas y curar enfermedades. Y, cuando nada pueden, son seguramente los primeros en lamentarlo. Pues bien, cada vez es más frecuente que los pacientes y sus familiares, lejos de facilitarles su tarea y sentir agradecimiento hacia ellos, se pongan hechos unos basiliscos cuando se les anuncia que por desgracia no hay remedio. “¿Cómo que no?”, gritan enfurecidos, y no es nada raro que peguen a la doctora o al enfermero. “Usted tiene que curar a mi padre de ciento dos años, y si no, es una inepta y se le va a caer el pelo, a usted y a la clínica entera”. En cuanto a los maestros y profesores, que se encargan de la noble y paciente misión de desasnar a los asnos (todos lo somos inicialmente), no sólo no reciben a menudo la gratitud de los progenitores de asnos, sino que les llegan sólo sus quejas, su ira e incluso sus agresiones, porque en el fondo esos padres están a su vez deficientemente desasnados y les debe de molestar que sus vástagos se hagan más civilizados que ellos.

Nuestros Gobiernos suelen ser pusilánimes y no se atreven a poner freno a esta creciente creencia, por parte de la población, de que todo le es debido; aunque sea ella sola, por su cuenta y riesgo, la que se meta en un berenjenal o se exponga a una estafa, “los demás” estamos obligados a salvarla o a resarcirla. Todavía estoy esperando a que algún dirigente se plante y lance este sencillo y razonable mensaje: los ciudadanos son libres siempre, luego deben hacerse responsables de sus actos y decisiones.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 20 de diciembre de 2009

Sunday, December 20, 2009

¿Por qué, M80?

Después de haber pasado la noche sin poder moverme de la cama, a mediodía me tocaba llevar al aeropuerto a mis tíos de Mallorca. Cuando volvía, a eso de las 15:30, puesto que había olvidado coger un cd, puse la radio, M80. Justo sonaba "Gimme, gimme" de ABBA, así que subí el volumen hasta que el coche retumbaba. Me sentía feliz... hasta que...


¿¿¿¡¡¡A QUIÉN COJONES TIENEN DE LOCUTORA!!!??? ¡¡¡QUÉ DESAGRADABLE, JODER!!!

Mirad, no me apetece saber quién es ni por qué está ahí, pero para oir estupideces pongo la COPE. Me ha jodido mi momento.

Saturday, December 12, 2009

Yo hago el idiota

Hoy me he dado cuenta de que soy muy payasa cuando tengo confianza con la gente ante la que me encuentro. Estoy segura de que la mayoría de vosotros no creeríais hasta qué punto. Pero lo voy a contar, porque me parece un ejercicio muy liberador.

¿Cuándo soy así? Cuando estoy con alguien con quien me siento cómoda y, muy importante, es que esa persona sea igual o más tímida que yo. Y es que soy muy insegura, por lo que con poca gente me comporto con naturalidad plena. Con mis parejas, por supuesto, con mi familia... Por ejemplo, con Tere, por nombrar a alguien que la mayoría de vosotros conoce, tuve mis momentazos.


Recuerdo por ejemplo ponerme a cantar y bailar Shoop shoop song sobre la mesa de un parque mientras ella hablaba por teléfono. En su barrio, eso sí.

Hoy mismo, he reflexionado sobre esto tras haberme puesto a "bailar flamenco" al ritmo de los martilleos de mis tías, que intentaban clavar unos clavos en el mueble.

También hay cosas que me han enseñado mis hermanos. De niña lo detestaba pero ahora mismo, con mis 21 añazos, no concibo la idea de comerme un polvorón a trocitos. El polvorón se mete entero en la boca y después se enseñar el contenido al familiar más próximo. Es ley de vida.

Y es que sé que no me imagináis así, a pesar de que sabéis que soy muy pava y tengo un sentido del humor un tanto especial. Soy bastante formal, educada, no me gusta llamar la atención. A veces, siento vergüenza ajena cuando alguien hace chorradas delante de mi... O eso, o me siento violenta, bloqueada... no sé cómo reaccionar, y seguramente sea porque pienso que les voy a parecer ridícula. En ese aspecto, creo que cuando yo hago el idiota, sé ante quien puedo hacerlo. Es decir, tengo muy en cuenta la imagen que pueda ofrecer a los demás.

Tengo pánico al ridículo, pero también tengo mi propia visión de lo ridículo. En definitiva, tengo mis momentos, mis lugares y mis compañías para desarrollar esta faceta, y fuera de eso, soy perfectamente normal y formal. Sea como sea, debeis saber que, al contrario de lo que hubiera imaginado, ante vosotros no me da reparo reconocer que yo también puedo hacer mucho el idiota.


A.


Thursday, December 03, 2009

Te quierjfhf jfl gf+

Por favor, leed el blog de Sally. Me duele todo de reirme; ahora os toca reiros a vosotros de mi.

Wednesday, November 25, 2009

Así de feliz estoy...

... después de salir un martes con lo mejorcito de la facultad =)